martes, 20 de octubre de 2009

RESPETO A MIS COMPAÑEROS

En algún momento de nuestra vida hemos presenciado cómo otras personas hacían trampas, engañaban a otros o intentaban aprovecharse de alguien más débil. Estos hechos se dan cotidianamente en la sociedad. Pero estos hechos son verdaderamente preocupantes cuando se observan en futuros docentes durante la formación universitaria.
Es entonces cuando nos debemos preguntar cómo estas personas, que serán futuros docentes, podrán educar a sus alumnos/as. Debemos plantearnos si éstos/as son realmente conscientes de lo que significa educar y de las repercusiones que esta tarea acarrea, tanto positivas como negativas, en el desarrollo de cada una de las “personitas” que llegarán a ser “educadas” por estos/as docentes.
El currículo educativo español prescribe que se deben desarrollar los valores en el alumnado a través de las materias escolares. Sin embargo, dejando la teoría a un lado y profundizando en la práctica docente, entendemos que esto no es tan sencillo como enseñar un contenido conceptual o procedimental. ¿A qué se debe esta complejidad?
Es evidente que para enseñar un concepto, primero se ha de conocer ese concepto, o para enseñar un procedimiento es importante conocer ese procedimiento. De la misma manera, y continuando con este razonamiento lógico, para que un docente desarrolle un valor en su alumnado, debe conocer ese valor, profundizando en el mismo para que su desarrollo sea positivo, tanto para el individuo como para la sociedad en la que se desenvuelve.

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